Dos gigantes de las telecomunicaciones han decidido que es hora de pasar de hablar de IA a implementarla de verdad. Nokia y Ericsson implementan IA empresarial con enfoques distintos pero objetivos claros: Nokia se centra en validar tecnologías emergentes para casos de uso específicos, mientras Ericsson ha elegido a SAP como socio para transformar sus operaciones internas. Ambos movimientos señalan que la industria de telecomunicaciones está lista para adoptar IA más allá de los experimentos piloto.
Qué ha hecho cada empresa y por qué importa
Nokia ha lanzado una iniciativa para validar tecnologías de IA emergentes en entornos controlados, enfocándose en casos de uso que van desde la optimización de redes hasta el mantenimiento predictivo de infraestructura. La compañía finlandesa está estableciendo laboratorios de pruebas donde puede evaluar el rendimiento real de algoritmos de machine learning en condiciones operativas reales, no solo en simulaciones. Este enfoque metodológico busca identificar qué tecnologías de IA realmente aportan valor medible antes de desplegarlas a gran escala.
Por su parte, Ericsson ha firmado un acuerdo estratégico con SAP para modernizar sus operaciones internas usando inteligencia artificial. La alianza se centra en transformar procesos de back-office, desde la gestión de la cadena de suministro hasta la planificación de recursos y el análisis financiero. Ericsson quiere usar las capacidades de IA de SAP para automatizar tareas repetitivas y mejorar la toma de decisiones basada en datos, especialmente en sus operaciones globales que abarcan múltiples mercados y regulaciones.
El contexto detrás de estos movimientos estratégicos
Ambas empresas operan en un mercado de telecomunicaciones cada vez más competitivo, donde los márgenes se comprimen y la presión por la eficiencia operativa es constante. La llegada del 5G ha creado nuevas oportunidades, pero también ha aumentado la complejidad de las redes y la necesidad de gestionar volúmenes masivos de datos en tiempo real. En este contexto, la IA no es solo una ventaja competitiva, sino una necesidad para mantener la rentabilidad.
Nokia ha estado invirtiendo en IA durante años, pero hasta ahora sus esfuerzos se habían centrado principalmente en investigación y desarrollo. El paso hacia la validación práctica indica que la empresa considera que las tecnologías han madurado lo suficiente como para generar ROI tangible. Ericsson, por otro lado, ha optado por un enfoque más conservador: en lugar de desarrollar capacidades de IA desde cero, prefiere asociarse con un proveedor establecido como SAP que ya tiene soluciones probadas en el mercado empresarial.
Cómo pueden aplicar esto las empresas hoy
Para las PYMEs que evalúan implementar IA, estos movimientos ofrecen lecciones valiosas. El enfoque de Nokia de validación controlada es especialmente relevante: antes de comprometerse con una solución de IA costosa, las empresas pueden crear entornos de prueba limitados donde evaluar el impacto real en métricas específicas. Esto significa empezar con un proceso concreto, medir resultados durante 3-6 meses, y solo entonces decidir si escalar. El ROI debe ser medible y específico, no basado en promesas generales de «eficiencia».
La estrategia de Ericsson con SAP también es instructiva para empresas que no tienen recursos para desarrollar IA internamente. Asociarse con proveedores establecidos que ya tienen soluciones maduras puede ser más eficiente que intentar construir capacidades desde cero. Sin embargo, es crucial evaluar si el proveedor entiende realmente tu industria y puede personalizar sus soluciones para tus procesos específicos, no solo ofrecer herramientas genéricas rebautizadas como «IA para tu sector».
Análisis Blixel
Lo interesante de estos movimientos es que representan dos filosofías diferentes sobre cómo abordar la IA empresarial, y ambas tienen mérito. Nokia está apostando por el control interno y la validación rigurosa, lo que le permitirá desarrollar capacidades diferenciadas pero requiere más inversión y tiempo. Ericsson prefiere la velocidad y la eficiencia de usar soluciones probadas, sacrificando algo de diferenciación a cambio de resultados más rápidos y predecibles.
Para el mercado español, donde muchas empresas aún están en las primeras fases de adopción de IA, el enfoque de Ericsson probablemente sea más realista. La mayoría de PYMEs no tienen los recursos para validar tecnologías emergentes como Nokia, pero sí pueden beneficiarse de soluciones maduras aplicadas inteligentemente a sus procesos específicos. El riesgo está en elegir proveedores que prometen IA pero entregan automatización básica rebautizada.
Lo que ambas empresas están haciendo bien es tratar la IA como una herramienta para resolver problemas específicos, no como una tecnología que hay que implementar porque está de moda. Ese pragmatismo es exactamente lo que necesitan las empresas españolas: menos evangelización y más casos de uso concretos con ROI medible.
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